Algunas ideas y propuestas para el Pacto Histórico desde la ruralidad

Colombia puede cambiar las bases para producir y transformar los alimentos que consume, de forma sana y con autodeterminación, apoyándose en las manos de la gente del campo y en los medianos productores nacionales.

El cambio de un modelo agrario depredador por una forma diferente de producir comida, que descanse en manos de los campesinos, campesinas, indígenas, afrodescendientes, y otros actores y productores, debe ser un compromiso del Pacto Histórico que inicia. Esto es posible con las grandes mayorías que resisten y viven en el campo, relegadas al olvido durante décadas, surcadas por la siembra de la violencia y la zozobra, pero que ahora pueden vivir con dignidad y tranquilidad. Para ello, debemos repensar otro tipo de relaciones con la tierra para producir comida.

Campesinos y campesinas y otras culturas en Colombia, han sido víctimas de la violencia oficial y no oficial, perdieron sus tierras y se les ha robado lo que producen, incluido su derecho a ser reconocidos como los verdaderos productores de los alimentos que comercializan y transforman las grandes superficies y otras tiendas.

Es hora de cambiar la forma y los métodos para producir comida, máxime cuando el presidente electo Gustavo Petro y la vice presidenta Francia Márquez están convencidos de la necesidad de combatir el calentamiento global, proteger el medio ambiente, buscar fuentes alternativas a la utilización del petróleo y descarbonizar la economía colombiana. Es justo el momento y el escenario adecuado para poner en práctica el discurso con el cambio de agricultura.

Vivir sabroso también significa eliminar los factores que ponen en riesgo tanto la salud de las familias más humildes que producen comida en el campo, como la de los consumidores, por los altos residuos de venenos que pueden contener los alimentos.

El cambio es por una agricultura sin venenos, fertilizantes químicos altamente solubles, mecanización pesada y dependencia de gran parte de semillas importadas. Empecemos con pequeños cambios graduales, urgentes y necesarios con la población campesina menos favorecida. Poco a poco se irá avanzando en la restitución de tierras, en la reforma agraria y en el desarrollo cultural y educativo de los sectores agrarios. 

Aprovechemos que Colombia tiene sol para todas las posibilidades de compartir y disfrutar de una diversidad climática optima, tierras fértiles, agua y gente trabajadora llena de esperanzas, entre otras ventajas comparativas, en todas las fronteras geográficas del territorio. 

Podemos sostener vivo el grito: SI SE PUEDE construir una Colombia diferente, desde un nuevo enfoque, una nueva mirada, a través de una agricultura por la vida. Desarrollar una agricultura de convivencia, orientados hacia una civilización que respete la sabiduría de mujeres y hombres del campo. 

El desarrollo de un programa agrario para un país debe ser el resultado de una discusión democrática y de participación con las comunidades rurales. Un ministerio debe ser itinerante, sintiendo desde afuera de las oficinas centrales, el sentir de la gente del campo, a partir de la problemática que en el viven los habitantes del medio rural en todas las regiones del país, un ministerio de agricultura debe estar lleno de tierra y humildad por todos lados, donde de forma descentralizada y lejos de las grandes ciudades, con los habitantes del medio rural se tomen de forma diversa las mejores decisiones.

Y como el desafío de la reconstrucción nacional requiere muchas voces, nuevos enfoques para muchas cosas, la agricultura orgánica que proponemos es para repensar la devastación a la cual asistimos. Para dejar el modelo obsoleto, lleno de vicios, al servicio de las grandes industrias de  insumos con su paquete de la “revolución verde” que nos llevó al abismo. Es hora de pactar un modelo de agricultura democrático, en defensa de la vida, para respetar los territorios y los procesos sociales, culturales, económicos, ambientales y políticos en el medio rural. Por eso, nos atrevemos a señalar ALGUNAS ideas y propuestas para el nuevo Gobierno. Estás son:

  1. Replantear las políticas del agro en torno a la economía familiar campesina en manos de pequeños y medianos productores y productoras, fortaleciendo la producción orgánica y sostenible de los alimentos que conforman la canasta básica familiar a nivel local, regional y nacional.
  2. Invertir y permitir el desarrollo de micro y mediana empresa familiar en el campo, para transformar e incorporar valor agregado a la producción.
  3. Convertir a Colombia en la cuna mundial de la producción de cafés especiales y de frutas tropicales y exóticas, producidas bajo los principios de la agricultura orgánica.
  4. Campañas de concientización para desarrollar una agricultura orgánica, destacando la importancia de la conservación del agua, el suelo y la protección integral de la naturaleza, maximizando los recursos de las fincas campesinas, buscando su independencia de los insumos derivados del petróleo, como fertilizantes y venenos, que tanto daño ocasionan al medio ambiente y a la salud de trabajadores, trabajadoras rurales y consumidores.
  5. Apoyar proyectos de transformación y conservación de alimentos, con miras a eliminar de forma definitiva, el concepto ultra pasado y pernicioso de las cadenas productivas de intermediación, y revindicar las redes locales y regionales, de alianzas para la producción, acopio, transformación, transporte, distribución y comercialización, bajo el control directo de quienes producen los alimentos, eliminando todas las posibilidades de continuar con la existencia de las perniciosas cadenas de intermediación en los mercados.
  6. Apoyar la construcción de bio factorías comunitarias para la elaboración de bio insumos con la participación de las iniciativas y recursos locales. 
  7. Desarrollar la producción de alimentos básicos de forma orgánica a nivel local, en manos de personas del lugar, para ponerlos a disposición de los programas de alimentación escolar; donde se excluya en la preparación de la merienda escolar, la incorporación de los granos proveniente de la producción de soya y maíz transgénico, entre otros.
  8. Apoyar todas las iniciativas que busquen establecer alianzas directas entre todos los sectores productivos rurales y los consumidores urbanos, con la finalidad aproximar el mercadeo de los alimentos producidos de forma orgánica, a las ciudades, eliminado la intermediación y la usura.
  9. Estimular la formación de grupos urbanos de consumo solidario de la producción orgánica campesina; donde surjan la transparencia y la honestidad como un sello de confianza entre el campo y la ciudad, sin la necesidad que existan las políticas policivas, punitivas y practicas fiscalizadoras de los sellos privados de las certificaciones, los cuales para nada apoyan las iniciativas campesinas para la producción orgánica de forma autónoma y plena libertad, sin que sean inhibidas y reprimidas sus iniciativas tecnológicas para producir principalmente sus bio insumos y así salir adelante en la reconstrucción de su autonomía.
  10. Apoyar todas las iniciativas y programas rurales que surjan para el montaje de viveros locales, con la finalidad de reforestar, principalmente grandes áreas afectadas por la destrucción de los suelos.
  11. Apoyar todas las iniciativas que estimulen nivel escolar y con énfasis en el medio rural, la educación ambiental y producción orgánica y una pecuaria regenerativa, con miras al autoconsumo escolar local.
  12. Apoyar el financiamiento de tesis sobre agricultura orgánica y ganadería regenerativa, que hagan énfasis, en el concepto de la investigación científica productiva, participativa y rentable, desde y con la gente que habita el medio rural.
  13. Apoyar al Ministerio de agricultura para trazar los principios, objetivos y estrategias para el desarrollo de un programa nacional en agricultura orgánica y sistemas pecuarios regenerativos en manos de medianos y pequeños propietarios y propietarias rurales.
  14. Apoyar al Ministerio de agricultura para diseñar, con la población rural, los criterios sociales, culturales, tecnológicos y económicos relevantes, para implementar un programa nacional de agricultura y pecuaria orgánica, según características de cada rincón productivo del país.
  15. Elaborar un programa nacional con participación de la ciudadanía rural, para estimular en el medio rural el desarrollo del agro ecoturismo, con miras a permitir la autogestión de las comunidades rurales, para bien de sus economías y del país.
  16. Transformar los cuarteles del ejército en centros de entrenamiento y capacitación en agricultura orgánica, donde los soldados de origen campesino pueden titularse y recibirse como técnicos agropecuarios, en agricultura orgánica y ganadería regenerativa, para que regresen a sus lugares de origen a impulsar, principalmente el desarrollo socioeconómico, cultural y ambiental local con las comunidades.
  17. Apoyar toda iniciativa de inversión para la recreación y el disfrute en el medio rural, implementando parques recreativos temáticos en agricultura y pecuaria orgánica, cuya administración opere bajo la responsabilidad administrativa de las propias comunidades rurales, generando así miles de empleos locales.
  18. Replantear desde el Ministerio de agricultura, una legislación que regule y controle importación, fabricación, procesamiento, mezclas, comercialización, aplicación, transporte, distribución, almacenamiento, calidad, descarte y destino final de todo tipo de sustancias químicas, sean de origen sintético o no, relacionadas con la producción agropecuaria, incluyendo el control de envases y residuos, tanto por su impacto en el medio ambiente, como por sus efectos en la salud animal y humana.
  19. Planteamos con urgencia, la necesidad, tanto de reformular como actualizar los actuales currículos relacionados con la educación del sector agropecuario, a nivel medio y superior, desfasados en un mundo que exige gente mejor preparada y actualizada para atender un universo más sano con la producción de una agricultura orgánica y pecuaria regenerativa.
  20. Apoyar todas las iniciativas urbanas que estén relacionadas con la producción de una horticultura orgánica, y montaje de viveros destinados para la reforestación y jardinería urbana, donde esos espacios para el desarrollo de esas actividades, sean terrenos de dominio público, y los cuales, por otro lado, se puedan convertir en puntos de encuentros culturales y tertuliaderos para la educación ambiental.
  21. También es la hora de rescatar, vivificar y promover todas las expresiones culturales a nivel rural. El Ministerio de cultura tiene acá una tarea siempre pendiente, a pesar de los pocos o nulos intentos que se producen en este sentido. El gran arte siempre se ha nutrido de las culturas rurales. No en vano dijo García Márquez que Cien años de soledad era un vallenato de cuatrocientas páginas. Por eso, bienvenida esta segunda oportunidad que muchas estirpes tendrán ahora sobre el suelo de Colombia.

“Permitir y considerar el desarrollo de una agricultura a través de programas económicos impositivos, donde tanto académicos de la economía rural como burócratas oficiales, todo lo saben y todo lo conocen, posiblemente arrastraran vicios, deudas y pago de favores de un pasado reciente politiquero lleno de corrupción estatal” 

Jairo Restrepo Rivera/agosto/2022, desde pachita construyendo el pacto por la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra
Ir arriba