Venenos y fertilizantes químicos, cosas del pasado

Las soluciones para los problemas cotidianos que generan las prácticas impositivas del modelo agroindustrial en el campo, requieren del arte y las técnicas de la agricultura orgánica: sabiduría, conocimiento, preparación, estrategia, cálculo de variantes y sin ninguna duda, mucha disciplina, intuición, lógica y sentido común. Esto es lo que permite aproximarse, con perspectivas de éxito, a problemas que padecen el medio rural y su gente. Para la agricultura orgánica, al igual que en la vida diaria, conocer a fondo cada situación ayuda a afrontar los retos que plantea.

“Generaciones perdidas de agrónomos, técnicos y tecnólogos del agro, quedan hoy a la intemperie por el déficit de formación que caracteriza este campo de estudio. La peor situación es para aquellos que aprendieron a recomendar insumos basados en el petróleo, una oferta de fantasías que no cesa y que ignora sus alcances económicos para un productor, máxime si es un campesino”

En el campo, para cada situación es necesario analizar, descartar, organizar los sueños y el pensamiento, comprender diferentes acciones que pueden ocurrir para ir buscando y preparando las mejores soluciones. Es necesario saber concluir y estudiar las variantes posibles; entender las adversidades por afrontar, a fin de revertirlas y poder trazar un camino sensato para producir alimentos sanos.

Es natural que las personas se sientan abandonadas, luego de la aventura suicida a la que han sido conducidas por las prácticas de la agricultura envenenada. De ahí que, ante la actual crisis de los insumos, esperan encontrar rápido la milagrosa tabla de salvación. De forma desesperada quieren hallar el método perfecto y concreto, esperan la receta del milagro universal, que se pueda aplicar de inmediato para obtener, nuevamente y por siempre, grandes resultados a cualquier costo. 

Sin embargo, cada situación o estructura agropecuaria en crisis es diferente y cada quien debe recrear su propio sistema para tomar nuevas decisiones. Con la propuesta de la agricultura orgánica, nuestro objetivo es lograr los mejores rendimientos de un agro-sistema, identificando y calibrando las mejores técnicas y fórmulas para recuperarlo, mejorarlo y perpetuarlo de forma viva. De entrada, se debe reconocer la necesidad de un diagnostico preliminar, antes de iniciar un nuevo camino posible.

Por definición, para la agricultura que proponemos, un diagnóstico implica aplicar y conjugar experiencias, conocimientos y observaciones en el campo, para así determinar el estado de un proceso productivo agrícola, pecuario, forestal, etc. Es la manera de analizar los distintos aspectos[1]del entorno, como el político, el social, el cultural, el agro-tecnológico, el económico, el de patrimonio natural y el de medio ambiente, entre otros. Este camino permite proponer una conducta o un procedimiento técnico y social que decida sobre los procesos más viables, justos, sostenibles, llenos de humanismo, de acuerdo a la situación detectada con campesinos o productores.

“Las soluciones rápidas no existen; tampoco existe el mejor consejo o truco para salir de la crisis que la agroindustria ha generado. Lo más importante es valorarse con honestidad y reconocer hasta qué punto se ha obrado de forma justa ante la vida con las técnicas que se han empleado, pues el mayor desafío es el propio, a nivel interno, para así aprender a tomar las mejores decisiones, respetando la vida, ante todo”

Más allá de las decisiones políticas o económicas que se han de adoptar en determinados casos, lo esencial es tener en cuenta que la base técnica primordial para recuperar cualquier agro sistema en crisis, radica, principalmente, en las condiciones biológicas en que se encuentre el suelo de acuerdo a un principio universal: solo un ser vivo es capaz de generar y sostener a otro ser vivo. 

El suelo es un ser vivo que se caracteriza por tener una capacidad de carga y una habilidad; tiene, por tanto, el derecho innato al descanso y al reconocimiento de su esfuerzo por mantenernos disfrutando sanamente con lo que brota de su radical interioridad divina.


[1] Los aspectos del análisis deben ser flexibles, acorde a cada situación. En cada caso particular que se quiera diagnosticar; los aspectos del análisis obedecen a tiempos y espacios propios, o son específicos de un caso. Si Pedro y Juan Pérez tienen idénticas condiciones agro climáticas y hasta tecnológicas para producir, sus relaciones o razones económicas y culturales pueden ser diferentes y los llevarán a tomar decisiones distintas y a encontrar soluciones por distintos caminos, ante una misma situación o problema productivo.

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